claudio marchisio

en carta abierta

Puede que, en el pasado Mundial, Messi haya ganado el Balón de Oro y que Neuer se haya llevado el Guante de Oro, pero en los corazones del equipo femenino de Parla Pellegrino, el mediocampista Claudio Marchisio, del equipo nacional de Italia, se llevó el Mamma Mia de Oro. He aquí una carta abierta para Il Principino de la Juventus.

Por: Gina López


Caro Claudio:

Vamos a ser muy directas: existen cosas que solo quienes tienen dos cromosomas X sabemos bien. Entre ellas, que los hombres tan bellos no pueden ser simpáticos.

O sea, Marchisio, ¿fotos con “cuchumil” fans, el mismo día, sonriendo con genuino entusiasmo aun cuando están interrumpiendo tus vacaciones? Eso está reservado para los devotos del Santo de la Encarnación Negada de Atractivo, Patrono de los Sin Gracia, quienes además de vivir con los dientes afuera, deben saber bailar, hacer chistes y hasta cocinar, cual candidata de un Talent Show.

Un pajarito fue el culpable: tu foto pegada en su escritorio, y sus constantes “Marchisio esto, Marchisio aquello” despertaron nuestra curiosidad –ahora sabes el origen de ese pito en el oído–. Pude vivir una vida productiva, tranquila y feliz, sin saber de la existencia de esos ojos azules, que parecen dos bellugas, y que me incitan al “estolkeo”. Yo, tan pro yoga, tan “melan”, no me reconozco “vociando”: ¡Gol!

Bajo el hechizo de tus tenis morados Nike –solamente concebidos en Barney o en ti–, mi cerebro se ha empeñado en convencerme de que es vital saber que te toma 12 segundos atarte el nudo de la corbata, por obra y gracia de Hugo Boss… o que el tatuaje en tu antebrazo derecho dice “Imposible is nothing”. Yo solo le contesto: Juventus, divinus tesorus

Ciao!

Foto: Fuente externa