cynthia guzmán tamares

en mi italiano favorito

Cynthia, con sus facciones mandadas a encargar al cielo y su porte de Marlene Dietrich caribeña, es una de esas personas que, al verlas caminando por Santo Domingo, puede que uno no sepa quién es, pero la intuición dice que se trata de alguien especial. 

Actriz y directora de vestuario para fotografía y comerciales de TV, es posible que hayan visto su cara en Techos rotos, un cortometraje local exhibido en el Festival de Cannes; pronto la verán en Mundo Sobre Ruedas, una pieza de ciencia ficción a cargo de Felipe Esteban, y Ex-Pat, un drama del director Ricky Gluski. Mientras tanto, nos habla de su italiano favorito, un objeto que llegó a sus manos cuando residía en Milán. Y mientras tanto, miramos su cara y nos perdemos en ella… y la miramos, y la miramos. 


 

MI ITALIANO FAVORITO: CYNTHIA GUZMÁN TAMARES

¿Cómo llegaste a Italia? 
Llegué a Milán para estudiar Diseño de Modas en el Istituto Marangoni, y me quedé trabajando en una desaparecida agencia de relaciones públicas llamada WOM (Word of Mouth) por dos años. La agencia manejaba dos revistas de arte y cultura –Cura y Kaleidoscope– y una revista de música —Pig Magazine–.

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¿Cómo llegó a ti tu italiano favorito, esas gafas que llevas hoy?
En el tiempo que trabajé con WOM, haciendo de encargada junior de RRPP, colaborábamos con Pig Magazine, y uno de los hermanos dueños de la revista estaba lanzando una marca de lentes de edición limitada, llamada SUPER by Retrosuperfuture. Me encantaron: eran frescos con un diseño innovador y de buena calidad. Fue entonces cuando a mi jefe y a mí nos regalaron unos pares, de los primeritos. El verano siguiente me enteré de que Kanye West tenía un par, y el resto es historia: hoy tienen tiendas en Milán y Nueva York.

¿No te parece fascinante que el italiano del norte produzca tantos proyectos creativos, como esta marca de lentes? Ellos cuentan con la infraestructura socioeconómica, conceptual y de manufactura, y babeamos solo de pensar en todo el know-how que tienen.
Algo que muchas personas no saben es que en Italia son sumamente cerrados en cuanto a nuevos proyectos y negocios. De hecho, tengo amigos que están comenzando ahora a abrirse paso en el mercado, y me cuentan que han recibido muchos “no” a lo largo del camino. En mi opinión, Italia se está quedando rezagada en ese aspecto: si se ponen a analizar, hace mucho que no se escucha hablar de nuevos diseñadores italianos ni marcas. ¡Imagínense en otros sectores!

Creo mucho en la manufactura italiana, y en la calidad de los materiales. Entiendo que para lograr entrar a ese mercado es importante ser persistente, ya que cuando ves el producto final, indudablemente vale la pena el esfuerzo.

Algo que encuentro muy curioso es que todos los que pasan por Europa vuelven con un estilo más oscuro y andrógino.

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¿Cómo cambió tu forma de expresarte con la ropa al vivir en Milán?
Cambió bastante, y entiendo que para bien –aprendí a apreciar los tejidos y a observar las tendencias desde otra perspectiva–. Nunca fui fanática de las tiendas y de comprar “lo último”, y allá entendí que eso no tiene nada de malo. La moda hoy es un constante reciclaje con ligeras variaciones, ya sean estas paletas de colores, estampados, aplicaciones, tejidos y, sobre todo, sus respectivas combinaciones, pero eso es menester del trabajo de estilismo. Así que no es lo que te pones, sino cómo te lo pones.

Algo que encuentro muy curioso es que todos los que pasan por Europa vuelven con un estilo más oscuro y andrógino. De hecho, cuando volví, me di cuenta de que toda mi ropa era negra, y me ha tomado casi tres años añadirle color a mi clóset (risas).

Honestamente, aun hoy no estoy segura de si se nace con estilo o no.

¿Es cierto eso de que se nace con estilo?
Honestamente, aun hoy no estoy segura de esa afirmación. Entiendo que existen personas que tienen una visión “no convencional” de cómo deben funcionar las cosas desde temprana edad, pero creo que el estilo y el buen ojo son cosas que se desarrollan y se refinan con el tiempo y el conocimiento.

Fotos: Isabel Benedetti