lissa piantini

en mi italiano favorito

Los británicos fueron inteligentes al acuñar el proverbio “When in Rome, do as Romans do” –cuando esté en Roma, haga como los romanos, o donde fueres haz lo que vieres–. Todavía hoy, la frase nos recuerda que la mejor manera de disfrutar un destino es sumergirnos en la cultura del lugar. Si no pregúntenle a Lissa Piantini, quien actualmente vive bajo el lema “cuando esté en Milán, haga como los milaneses”: al llegar a la ciudad lombarda, un traslado que hizo con su esposo desde España, le llamó la atención la gran cantidad de bicicletas a su alrededor. “Una de las cosas que más me impacto fue ver cómo las calles eran una pasarela andante, porque las personas iban súper bien vestidas en sus bicicletas vintage súper chulas”, nos contó.

Buscando emularlos, encontró el modelo idóneo, uno que siempre le guiñaba el ojo cada vez que la veía por le strade: una Rossignoli clásica con canasta –porque nadie desmonta a su perrita Lola–. Hoy Lissa nos habla sobre su italiana favorita, una maravilla de dos ruedas que día a día la lleva al trabajo, al supermercado, al mercado de productores, al brunch dominical.


 MI ITALIANO FAVORITO: LISSA PIANTINI

¿Cómo llegaste a Milán?
Soy una persona sociable e inquieta, y por eso me gusta conocer otras culturas –si fuese por mí, me pasaría la vida viajando por el mundo–. Creo que esta fue la razón por la cual hace seis años decidí ampliar mis horizontes personales y profesionales, trasladándome a Madrid. Tuve la oportunidad de estudiar, trabajar y sobre todo vivir en una ciudad tan cosmopolita que te permite explorar diversas culturas en una misma mesa, comiendo unas tapas.

En las calles de Madrid conocí al que hoy es mi marido. Hace dos años surgió un proyecto profesional en Italia, y siguiendo con nuestro espíritu aventurero decidimos aceptar en seguida. Así llegamos a Milán.

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¿Y cómo se siente andar por Milán encima de una Rossignoli?
No tiene nada que ver con andar en carro: puedes ir observando todos los detalles de la ciudad, puedes estacionarte donde quieras, siempre y cuando lleves un GRAN CANDADO contigo. Considero que es la mejor opción de transporte, ya que es sostenible, económica y te ayuda a mantener tus condiciones físicas. Andar por Milán en una Rossignoli te hace sentir elegante, y es como si estuvieses participando en una pasarela de moda en las calles.

¿Cómo la adaptaste para montar a Lola, tu Yorkshire Terrier?
Le he puesto un “cestino” en la cual puede ir perfectamente cómoda.

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El dominicano lleva su tigueraje por dentro, aun sobre dos ruedas –como muestra tenemos los motoristas de Santo Domingo–. En tu caso, ¿aplicas esa sagacidad en Milán o te metiste en el rol de lombarda honoraria?
No niego que soy dominicana pura, hasta sobre dos ruedas, pero también es verdad que respeto las normas de la ciudad de Milán, porque como dice el refrán, “al país que fueres haz lo que vieres”.

¿Acá en Santo Domingo solías andar en vehículo, o también te aventurabas sobre dos ruedas?
Andaba siempre en carro; por mi mente y ni por las de mis padres pasaba andar sobre dos ruedas, por seguridad. Si algún día vuelvo a vivir a Santo Domingo, haría todo lo posible para que el andar sobre las dos ruedas no solo se vea como una opción para mejorar tus condiciones físicas, sino que también sea un medio de transporte que podamos utilizar día a día.

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