rafael pérez peguero

en mi italiano favorito

En RD, pocas personas de menos de 30 años tienen tanta arquitectura tropical metida en la cabeza como Rafael Pérez Peguero. Fuera de su trabajo de arquitecto y diseñador de mobiliario, le dedica largas horas a un proyecto –todavía secreto– sobre la identidad del diseño dominicano contemporáneo, del tropicalismo tangible e intangible en los objetos e inmuebles a los cuales el ojo local se ha acostumbrado sin darse cuenta. 

Esa capacidad de apreciar los detalles en las minucias explica por qué el italiano favorito de Rafael no es un gran objeto de diseño, sino uno pequeño, humilde y que no falta en ninguna cocina local: una grequita de café. Solo, claro, que la suya es una Bialetti Break, una versión curvilínea  de uno de los elementos esenciales en uno de los momentos más agradables de la cotidianidad dominicana.

Aquí, amantes del diseño industrial y de la hora del café: esta edición de Mi italiano favorito es para ustedes.


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MI ITALIANO FAVORITO: RAFAEL PÉREZ PEGUERO

Eres arquitecto y diseñador de muebles. Se pensaría que, con esas credenciales, escogerías otro objeto de diseño italiano. ¿Por qué esta grequita Bialetti?
Algo que he aprendido es que un buen objeto de diseño pasa casi siempre de forma desapercibida: se integra tan bien a nuestra vida que lo damos por sentado, y no notamos qué tan importante es hasta el momento en que no lo tenemos disponible.

La greca es, a mi entender, la conquista máxima del diseño italiano en América; me atrevo a decir que deben ser pocos los hogares dominicanos en donde no haya una. Su diseño es atemporal y funcional, pero sobre todo cumple con una función social importante; es además capaz de despertar los sentidos y brindarnos placer a través de la bebida que produce. ¿Qué más se puede pedir de un buen objeto de diseño?

La greca es, a mi entender, la conquista máxima del diseño italiano en América.

¿Cómo llegó a ti?
Por un período de mi vida decidí ampliar mis horizontes y explorar otros aires… Buenos Aires, para ser preciso. A mi llegada a la ciudad, cargado de todos los suministros que considero necesarios para la supervivencia de un dominicano en el extranjero –café, una ración de platanitos para un mes, chocolate en barra, entre otros–, noté que me había olvidado de lo más básico: una greca. En la ciudad de la furia, a pesar de poseer una amplia población de descendencia italiana no se encuentran grecas con facilidad; el café hasta suele ser colado utilizando una media, como se hace todavía hoy en algunos campos dominicanos.

Una amiga muy querida se percató de mi apuro, y días después gentilmente me regaló esta Bialetti que sirvió de cómplice en casi todas nuestras reuniones. A modo de intercambio cultural, en mi casa siempre tomábamos café dominicano y mate argentino.

Al dominicano le corre café por las venas. ¿Cuál es tu forma favorita de beberte tu tacita?
El café es la excusa perfecta para hacer una pausa durante el día y compartir; por eso, nunca lo tomo solo. Me gusta tomarlo espresso, sin azúcar, para sentir las notas ácidas posterior al último sorbo, y siempre acompañando de una buena conversación o música, en la sobremesa con la familia o sentado en la terraza de un café.

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La cafetera que hemos visto en las cocinas dominicanas todas estas décadas le debe su forma clásica a la Moka Express de Alfonso Bialetti, diseñada en 1933. Esta es igual en depósito y canasta, pero difiere con sus curvas en el almacenaje del café ya colado. ¿Crees que se popularice igual en un futuro?
Los ángulos rectos en la Bialetti tradicional tienen un propósito muy importante: el de mejorar el agarre del objeto y permitir una apertura más fácil de los receptáculos. Las curvas del receptáculo superior del modelo Break de Bialetti tienen un propósito únicamente estético, un intento de la marca de relajar un poco las líneas del diseño. Aunque esta la conservo con mucho afecto, dudo que se popularice mucho en un futuro. Nada se compara con la Moka Express original. ¡Es un ícono indiscutible del diseño italiano!