raul cohen

en cinque

A Raúl Cohén le encanta la cocina y todo lo que ello conlleva. Esto quiere decir que no solamente se le ve disfrutando con los ingredientes listos, con el proceso de elaboración del plato, sino que nos confiesa entre bromas que uno de sus sueños es tener un programa de cocina en la televisión.

Bromas aparte, nos confirma lo que ya sospechábamos al verle moverse por la cocina. No solamente le gusta cocinar, sino que esa parte que para mucha gente es más incómoda, como es ir al supermercado, él la disfruta. Es más, es de los que compra bien y hace que rinda el dinero.


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El plato que nos reúne es una ensalada asiática, pero con un mix que él mismo le hace. Una variación que demuestra que da rienda suelta a su creatividad. Tomates cherry, col morada, zanahoria, queso feta, semillas de cajuil, chía y miel son los ingredientes sobre los que se trabaja. Nos encanta descubrir que la miel que se emplea tiene el mismo nombre que nuestro chef del día y es que se trata de la producción familiar de Raúl. La probamos con más interés.

“Para mí la cocina es algo relajante. Siempre que nos juntamos un grupo de amigos soy yo el que termina cocinando y es algo que ha sido así siempre. Me gusta hacer cosas creativas aunque por mucho tiempo hice algunos desastres”. Y ese relax que encuentra en la cocina también le lleva a preferir estar solo mientras prepara los platos, es una terapia y se concentra, por lo que la gente que está alrededor opinando no será bienvenida.

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Por su vínculo con la moda y el estilismo, le preguntamos si cree que moda y gastronomía tienen puntos en común. “Totalmente” es su respuesta. Desde siglos atrás, las grandes cenas y los grandes banquetes llevaban consigo una estética muy cuidada tanto de los salones en los que se llevaban a cabo como de los propios comensales. Igual ahora, en mayor o menor medida, cuando tenemos una cena, siempre nos preocupamos por la vestimenta. “Otro aspecto que veo en común es que los ingredientes de un plato son como los patrones de una pieza de costura que se va a crear”.

En este sentido, continuando con matices de estética y visuales, es innegable que un plato entra por los ojos. Raúl lo considera así y cree que desde que uno ve algo lindo en un plato, ya el cerebro parece tener un mecanismo que le indica que será bueno. Pero jamás hay que olvidarse de que si el sabor no está a la altura, de nada servirá lo bonito.

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Siguen las bromas con respecto a la idea de tener su propio programa de televisión y, por momentos, Raúl imita voces de presentador y hace como que se dirige a una cámara. El plato va tomando forma y su creador nos va contando que la comida árabe es una de sus favoritas, especialmente la israelí, además de la italiana y las ensaladas. Le gustan las comidas con diferentes texturas, que en el paladar sea una sorpresa y algo distinto. “No soy una persona que dejo espacio para el postre, lo correcto en mi caso es decir que casi dejo el plato fuerte para poder disfrutar de un buen postre. Soy super dulcero, me encanta todo lo que tiene que ver con creaciones dominicanas, en especial el dulce de coco”. Raúl no quiere dejar de agradecer a la tienda Distrito y a Trellis que han sido sus cómplices en esta aventura culinaria.

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