rosangela viro

en in giro

De chiquita, los padres de Rosangela Viro solían enviarla por el verano a casa de los abuelos paternos en Catania, Sicilia. Esa es una de las tantas ventajas de vivir con dos sangres, la dominicana y la italiana.

Otra es trabajar en República Dominicana con una de las industrias más tradicionales de Italia: el diseño. Con un trasfondo académico en Administración de Empresas y Diseño de Interiores, hoy es directora estratégica y creativa del grupo CERARTE, la empresa familiar. “Eso significa que debo estar constantemente en búsqueda de las últimas tendencias en el mundo del diseño, tanto en todo el mundo como en Italia, a donde debo ir al menos dos veces al año para esos fines”, nos explica.

En esta ocasión nos cuenta justo de un viaje de trabajo en la diminuta Roseto degli Abruzzi, donde entre cocinas modulares se encontró con un inesperado momento perfecto, cortesía del Adriático.


 

IN GIRO: ROSANGELA VIRO

En esta ocasión debía viajar a Italia a visitar Aran Cucine, una empresa de cocinas modulares ubicada en Roseto degli Abruzzi, un municipio a dos horas de Roma, frente al mar Adriático. Mi labor era conocer a detalle los nuevos lanzamientos en diseño de cocinas, así como conocer su proceso de fabricación. Durante mi estadía me hospedé en un hotel ubicado en Silvi Marina, una hermosa playa de la costa teramana.

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Lógicamente, fui con mentalidad de trabajo, dispuesta a enfrascarme en estas obligaciones desde el miércoles hasta el sábado… solo que, al llegar este último día, los ejecutivos de la empresa me dijeron que no laboraban, y que me habían programado un día en la playa. De milagro llevaba un traje de baño, uno que ni siquiera era mío, pues me lo había prestado una amiga el fin de semana anterior, en una despedida de soltera en Turquía, y se me había olvidado regresárselo.

Y aquí viene lo más inesperado de ese día: de repente, me encontré en un entorno como sacado de la primera escena en la playa de The Talented Mr. Ripley, con Jude Law y Gwyneth Paltrow recostados sobre las banquetas, bajo las sombrillas. Era un perfecto día de verano; cuando me pongo a pensar en lo bien que la pasé, la paz que experimenté y toda la belleza que pude apreciar en un lugar que parecía de película, me dije a mí misma: “Rosangela, si hubieses planeado tú este día no hubiese quedado ni la mitad de perfecto”. Definitivamente, estas son las cosas que suceden cuando dejamos la vida fluir.

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Fotos: Cortesía de Rosangela Viro y el obturador automático de su Canon EOS 5D Mark II.